El Rottweiler se hizo popular rápidamente. Llamaba la atención de todos los tenderos a causa de su viva inteligencia, de su astucia (robaba su sustento de los mostradores), y por su fuerza. Se convirtió así en el compañero ideal de los carniceros y de los tratantes. Estas relaciones le valieron el apodo de "perro de carnicero". Los mercaderes, habiendo vendido su ganado, y habiéndolo festejado como Dios manda, tomaban el camino de regreso. Habrían echo sus cuentas y habían guardado cuidadosamente el dinero resultante de sus ventas en una gran bolsa de cuero, que ataban al collar de nuestro bravo "Rott". Hacia 1900, las leyes que prohibían las rutas para el transporte de ganado entraron en vigor. Los rebaños fueron transportados entonces por vías férreas, y el recurrir al servicio de los perros se convirtió en algo superfluo. Ya no se oyó hablar mas de los rottweiler. A propósito de los boyeros, remarquemos la diferencia entre el que guarda y conduce el rebaño bovino como el pastor guarda a los corderos, y el perro de boyero que acompaña al boyero. La raza se salvo de la extinción definitiva cuando el hombre se dio cuenta de le podía entrenar fácilmente como raza policíaca. Hoy, ya a salvo del olvido, el rottweiler trabaja con la policía Austriaca. En Alemania, en donde sus efectivos son importantes, casi todos los ejemplares son poseedores de un titulo de defensa con diferente graduación (CSH1, CSH2, CSH3). En Suiza el ejercito lo empleaba como perro paracaidista. Lo encontramos también presente en el ejercito y la policía de Brasil. Pero no hay que limitarle a estás distintas funciones. quizás un día le encontraremos en brigadas especializadas en la búsqueda de niños desaparecidos o extraviados, o en operaciones de salvamento después de catástrofes naturales (terremotos, inundaciones u otros cataclismos), ya que sus facultades olfativas son enormes. Decíamos años atrás, hoy es una realidad.
Si nos hablan de un perro dócil, calmado, obediente, activo, que presta atención a lo que le rodea, con un equilibrio nervioso perfecto, y que físicamente no es ni muy pesado ni demasiado ligero, de talla mediana-grande, seguro que no pensaríamos de entrada en un rottweiler. Sin embargo, éste resulta ser un perro muy equilibrado y con el que resulta fácil convivir.
En 1997, rompiendo la supremacía que tenía el gran Pastor Alemán en lo que a número de inscripciones en el Libro de Orígenes Español se refiere, nuestro protagonista fue el número 1. Pues bien, en 1998 no sólo ha mantenido esta plaza sino que se ha afianzado en esta posición. Por algo será, ¿verdad?